Turismofobia, la palabra de moda este verano.

Este verano hemos leído esta palabra, “turismofobia” en todas partes, periódicos, televisión y redes sociales. Esta es la forma de definir con desprecio el rechazo de los habitantes de una ciudad, Barcelona en este caso, hacia la invasión de turistas irrespetuosos, que degradan la convivencia y hacen la vida imposible a los vecinos. Explotó el tema en la opinión pública con aquella noticia de la propietaria de un piso que tuvo que alquilarlo en Bnb para recuperarlo. No es que empezara allí la cosa, que ya vienen de muy atrás las reivindicaciones de los vecinos de la Barceloneta para recuperar su barrio, entregado a los turistas por especuladores y con muy poca ayuda por parte de gobierno y alcaldía. Desde aquella noticia, se han sucedido muchas más con manifestaciones de los vecinos: multas por parte del ayuntamiento, negociaciones con las empresas que anuncian los pisos en internet y manifestaciones de los vecinos, todo ello salpicado por fotos y comentarios en las redes sociales del turismo de borrachera paseándose por las calles de la ciudad como si estuvieran en un lugar reservado para sus caprichos, donde no hubieran de respetar a nadie, durmiendo la borrachera en la playa, o echando un polvo con el ligue de ese día en cualquier espacio público de la ciudad.

Tampoco sería justo olvidar otra parte afectada, los que alquilan sus pisos para el período vacacional, que también tienen su representación, se movilizan y defienden sus derechos, que los tienen, en páginas como la Plataforma pro viviendas turísticas. Pero , en mi opinión, debería prevalecer el derecho de una persona a vivir en paz en su casa y en su barrio, frente al de otra, con la suerte de tener una segunda vivienda, a especular con ella degradando la vida del primero. Que si el arrendatario ofreciera las garantías de que sus inquilinos no van a afectar a la vida de la comunidad, como con un servicio de seguridad y gente de guardia las 24 horas como en un hotel, y no afectara a la vida de la comunidad, sería aceptable.

Mala solución tiene esto si es posible ingresar cinco veces más alquilando tu piso a turistas que a un vecino del barrio – o no vecino, pero alguien que quiera quedarse allí a vivir, respetando la comunidad y no a alguien que está de paso y al que importan poco más que un pimiento el lugar al que viene. No queremos que nuestra ciudad se convierta en eso, en un paraíso para el turismo de borrachera, para toda esa tropa de incívicos, los que buscan un lugar barato y permisivo para hacer todas esas salvajadas que no se atreven a hacer en sus comunidades.

Mala solución tiene, sí, pero hemos de buscarla entre todos: el consistorio y los vecinos, y echar a especuladores y bárbaros obligándoles a cumplir nuestras normas.

Ni más pisos ilegales ni más turismo de borrachera; No es turismofobia, es defender nuestra casa.

Lo de la especulación inmobiliaria, que también echa a los vecinos de sus casas, lamentablemente, va a ser más complicado de arreglar.

ferbcn

Me gusta escribir, la fotografía, la programación, el diseño y el marketing. A veces lo junto todo, hago webs y las posiciono.

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